DEFINICIÓN DE AROMATERAPIA.

Etimológicamente podríamos definirla como tratamiento (-terapia) con “aromas” (aroma-); no obstante, deberíamos considerar la aromaterapia como una práctica “más amplia”, ya que el efecto aromático, generalmente se consigue con el uso de aceites esenciales, que ya “per se” poseen un efecto terapéutico propio.

Los aceites esenciales son fragancias que se extraen de la corteza, las hojas, pétalos, resinas, cáscaras de cítricos, raíces, semillas, troncos y tallos de ciertas plantas aromáticas que contienen principios activos aromáticos extraíbles. El aceite de espliego, por ejemplo, procede de una flor, el aceite de pachulí, de una hoja, y el aceite de naranja, de un fruto.
Las plantas productoras de aceites esenciales los almacenan en diminutas cavidades situadas entre las paredes celulares y la planta los utilizan como los animales utilizan las hormonas, se cree incluso que regulan el metabolismo, la respiración y la fotosíntesis e incluso hay estudios científicos tendientes demostrar que son una herramienta de respuesta inmunitaria no solo a padecimientos propios de la planta sino a los provenientes del medio ambiente.
En concreto los aceites esenciales son la clave de la supervivencia del ejemplar y de la especie.

Puros, los aceites esenciales tiene una alta tasa de concentración puesto que se requieren muchos kilos (incluso toneladas) de ingrediente vegetal para producir una cantidad relativamente pequeña de esencial.
Por ejemplo 75 kilos de flores frescas de lavanda se convierten en aproximadamente medio kilo de aceite, aunque para esa misma cantidad de absoluto de rosas hace falta alrededor de 2,5 toneladas de pétalos frescos.

Si bien se los llama tradicionalmente aceites en realidad no tienen ni la apariencia ni la textura de tales (aceite de almendras o girasoles por ej.) y no dejan residuos grasos en los tejidos. Son líquidos volátiles, en su mayoría insolubles en agua (aunque pueden dejar algunos de sus principios activos en suspensión), pero fácilmente solubles en alcohol, ésteres y aceites vegetales y minerales.
Pueden agruparse en cinco clases, dependiendo de su estructura química: alcoholes, éteres, aldehídos, cetonas y óxidos.
A pesar de que todas las plantas producen aceites esenciales en mayor o menor proporción pocos de ellos son fragantes y de éstos, pocos son extraíbles sin modificar sus características moleculares y a su vez entre estos últimos existe una escasa cantidad que justifique la extracción por la relación “trabajo- resultado”.

Irónicamente por ejemplo algunas de las plantas más fragantes no resisten la extracción en absoluto (lilas, glicinas) y otras solo pueden entregar su esencial mediante disolventes químicos que no permiten que sean útiles para la aromaterapia. Sin embargo en los últimos 10 años el sistema softact está revolucionando el campo de la extracción.

Los sentidos, además de proveernos información sobre el mundo que nos rodea, son una importante fuente de placer. Los seres humanos hemos evolucionado acompañados del sonido del mar y del viento, viendo las estrellas, el Sol y la Luna, sintiendo sobre nuestra piel la caricia de otros seres humanos, gustando del sabor de los alimentos y sintiendo el aroma de las flores.

Aunque muchas veces no le prestamos gran atención, el sentido del olfato es particularmente poderoso. Una de las novelas más importantes de este siglo Remembrance of Things Past escrita por el famoso escritor francés Marcel Proust comienza con los recuerdos evocados por el olor de una magdalena mojada en té.

Y es que según se ha descubierto posteriormente el sentido del olfato está conectado directamente al sistema límbico, la parte del cerebro humano que controla las emociones y que también posee importantes funciones relacionadas con la memoria. Percibimos un olor cuando unas moléculas aromáticas penetran la cavidad nasal estimulan los terminales nerviosos encargados de detectar olores.  Estos terminales convierten el influjo de moléculas aromáticas en impulsos nerviosos y los envían al sistema límbico en donde, dependiendo de que tipo de aroma se trate, provocan diversos tipos de reacciones emotivas y estimulan recuerdos. Estudios recientes confirman que los olores que percibimos tienen un impacto significativo sobre nuestro estado anímico. Por otra parte, la importancia del sentido del olfato puede verse en las observaciones hechas por el Dr. Alan Hirsch, neurólogo radicado en Chicago que encontró que los pacientes que habían perdido el sentido del olfato también presentaban un alza significativa en problemas tales como depresión y ansiedad. Se han llevado a cabo diversos estudios en los que se ha encontrado que algunos aromas pueden calmar la sensación claustrofóbica que sienten algunas personas en elevadores o cuando son sometidas a tratamientos médicos en los que tienen que estar un buen rato en el interior de una máquina. Se ha estudiado también cómo ciertos aromas pueden mejorar la productividad en el trabajo.

La Aromaterapia: Más Alla de la Nariz
Ahora bien, aunque en la aromaterapia moderna el sentido del olfato tiene un lugar preponderante lo cierto es que esta va más allá. La aromaterapia, contrario a lo que podría pensarse no es únicamente el uso de los aromas u olores sino que más bien se fundamenta en el uso de lo que se conoce como aceites esenciales. Estos son esencias aromáticas sumamente concentradas que se extraen de las flores, hojas, raíces o ramas de numerosas plantas. Estos aceites contienen una gran variedad sustancias que poseen propiedades útiles combatir bacterias, virus y hongos. También contienen hormonas, y numerosos nutrientes.

 

LISTA DE PRECIOS DE ACEITES ESENCIALES AL 09 12 2011